LA IMPORTANCIA DE UNA EDUCACIÓN INTEGRAL

Una de las mayores prioridades que tenemos como padres es la educación y el proceso de aprendizaje de nuestros hijos. En los últimos años, muchas dificultades se han sumado a la larga lista de situaciones que ponen en riesgo el óptimo desarrollo intelectual, corporal y emocional de nuestros pequeños, más ahora con una situación social inestable e insegura. Pero, ¿sabemos realmente qué medidas tomar para facilitar este proceso en nuestros hijos?

La respuesta puede ser encontrada en la capacidad expresiva, emocional y social de los adultos de hoy en día. Muchas personas no tienen el nivel de comprensión lectora que deberían tener o no saben cómo manejar sus frustraciones o entender y expresar sus emociones de forma adecuada dentro de un ámbito social empático y enriquecedor. Muchas de las dificultades que aquejan a los adultos son problemas que debieron ser resueltos desde pequeños, pero que no fueron tomados en consideración a su debido tiempo. Esto ocasiona que el desarrollo educativo de la persona se estanque y no le permita explotar su máximo potencial.

Siendo este el caso, tomar en cuenta como factor principal el desarrollo y entendimiento de las capacidades de nuestros pequeños, con la finalidad de solucionar todos esos problemas que eventualmente pueden frenar el óptimo desempeño del adulto que algún día llegarán a ser, es prioritario. La falta de atención, la hiperactividad, los elementos distractores, las taras emocionales o el escaso manejo del temperamento son algunas de las principales causas del decline del desarrollo de un niño, que, a su vez, se reflejarán negativamente en su desempeño académico, emocional y social.

Es así que utilizar las herramientas adecuadas para enfrentar cada tipo de problema de forma directa, completa, funcional y eficiente, es la alternativa que necesitamos ejecutar para lograr esta mejora. La agresividad de algunos niños debe ser confrontada con paciencia y comprensión, por ejemplo. En otros casos, la aprensión social debe manejarse dentro de un ámbito de cariño y aceptación, con el claro objetivo de lograr un desarrollo válido de la autoestima del menor, lo que le ayudará a afrontar las circunstancias que le presente la vida de forma saludable.

Debemos también pavimentar el camino para que el niño aprenda a conocer su individualidad, dentro de un contexto social, que le facilite el reconocer y aprovechar sus capacidades motrices, a interactuar con sus congéneres de forma educada, afectiva y empática, a comprender sus emociones y saber manejarlas, a desarrollar eficientemente su autoestima y prepararlo también para recibir toda la información que se le brinde, y que pueda procesarla adecuadamente. No es tan importante saber leer como lo es el saber qué significa lo que se está leyendo.

Consideramos que la educación y el crecimiento de nuestros hijos son de vital importancia para el desarrollo de una sociedad mejor. El reconocimiento de sus emociones, cuerpo, intelecto y espiritualidad, hará que el niño pueda desarrollarse y aprender efectivamente, dentro de un ámbito de cariño, comprensión, crecimiento y aceptación personal. Esta es la fórmula que logrará, en unos años, darle unos adultos mejores a nuestra sociedad, así como les dará una mejor sociedad a los demás niños que estén por venir y que van a necesitar todas estas herramientas para afrontar cualquier cosa que esta nueva normalidad ponga en su camino.